3.20.2005

La pelá llama dos veces...

Dicen que cuando la muerte toca las puertas de una familia, se lleva de varios. En el caso de mi familia primero fue una tía, vieja, pero jovial. Un dia cualquiera estaba en su casa comiendo con su hija, de pronto se sintio mal,... abrio los ojos y le dijo a mi prima "Hija, tranquila, no quiero escandalos..." y se fue,... asi de rapido.

Luego, hace menos de una semana un pariente algo mas lejano, un sobrino, hijo de uno mis primos mayores. El cual debo confesar que no conocia, recibio una golpiza a manos de cinco patanes con dinero, los cuales no se contentaron con golpearlo hasta la insconciencia. Si no que ademas lo arrojaron al paso de un auto!.

Por supuesto, cuando el chico, de 21 años, volvio en si en el hospital se dio cuenta que jamas volveria a caminar ya que quedo paralitico. Ante eso perdio las ganas de vivir y se apago rapidamente muriendo a los pocos dias, eso el dia viernes.

El primero de los funerales, fue casi una fiesta del reencuentro, con primos que no veia hace casi 15 años. No hubo lagrimas, mi tia vivio una vida larga llena de pequeñas y grandes penas y alegrias.

Compartimos los recuerdos que guardaba cada uno de nosotros sobre ella, nos reimos recordando la infancia y se me curaron muchas pequeñas heridas que guardaba en el corazon por haberme sentido un poco rechazado por ese lado paterno de mi familia, debido a la larga pelea entre mi padre y mi madre.
Vi a mis tios y tias viejos ya sin rencores, abrace a una de mis tias (que siempre fue mi preferida, la mas linda, y la mas amable conmigo) y la ayude a ponerse de pie, de pronto al paso de los años yo era el fuerte en quienes ellos se apoyaban. Conoci a una multitud de pequeños y grandes sobrinos y no falto el primo tallero "ya pos esas caras, esta huea parece funeral!". En fin, yo quisiera que mi propio funeral fuera una cosa asi.

El segundo, tuvo un sabor mas amargo. Sabor a perdida inutil, a vida cortada, a violencia sin sentido. Vi a mi primo, su padre, cargar de pronto con el doble de años en sus hombros. La perdida de un hijo debe ser algo espantoso, inmediatamente pense en Victor Manuel y se me encogio el estomago.

Me acerque a mi primo sin decirle nada y solo lo abrace, ni siquiera se si me reconocio despues de tantos años.

En realidad eso es lo de menos, solo importaba el abrazo.

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